¿Para qué sirve un MBA Executive?

junio 10, 2011 - 5 comentarios

En la primera clase que doy en cada curso académico me gusta preguntar a los alumnos por qué se han inscrito en el máster. La mayoría de ellos responden lo mismo: para aprender. Si alguien está dispuesto a sacrificar los viernes por la tarde y los sábados por la mañana durante casi un año debe ser por una buena y noble causa.

También les pregunto quién lee periódicos y qué tipos de periódicos, si son generalistas, deportivos, económicos. En esa primera clase no entienden muy bien esa pregunta. Un profesor curioso, piensan. Sí, y también observador. Me fijo como a lo largo del año van cambiando los hábitos. Los que no leían periódicos empiezan a comprarlos y los que ya lo hacían descubren secciones que antes les parecían aburridas. En la clase de entorno económico descubren la economía, con el profesor de valores bursátiles les entra el gusanillo de la bolsa y, algunos de ellos, siguen las peripecias de Mercadona y ZARA como si fuera su equipo de fútbol favorito.

 

Además de aprender, la realidad es que un máster sirve de mucho más. En mi caso, me obligó a disciplinarme y aprovechar mejor el tiempo. Trabajo, clases y familia en un año intenso. También me permitió sentirme mucho más seguro en mi carrera profesional y dar un salto adelante, complementando la formación técnica que tenía como ingeniero de caminos con nociones de dirección y gestión empresarial.

Cuando el curso se acaba, lanzo mi última pregunta. ¿Qué ha sido lo mejor del máster? La respuesta es unánime: los compañeros de clase. En mi caso, tuve formidables profesores pero me quedo también con la amistad que, después de muchos años, conservo con bastantes compañeros de fatigas, resolviendo trabajos en grupo de madrugada con pizzas frías y cervezas calientes.

Por José Cerezo
Director del Programa Máster Executive de la Fundación MBA