Mano de obra gratuita e inconsciente: El Negocio Perfecto – Almudena Oliva

julio 30, 2013 - 1 comentario

Navegando en la red, todos nos hemos tropezado en más de una ocasión con los molestos y, aparentemente irrelevantes, Captchas, cuya existencia parece entenderse como un filtro al internauta o una solicitud de autorización para dar continuidad a una acción.

Estos códigos suelen ser utilizados en la fase de compra de productos en la red y nos permiten acceder a la siguiente pantalla si conseguimos descifrar la palabra, algunas de ellas ininteligibles e incoherentes.

Inicialmente, estos conocidísimos Captchas fueron concebidos como un desafío en el que, mediante una respuesta, se evidenciaba que el usuario no era una computadora, sino una persona, de modo que se garantizaba que fuera un ser humano quién reservaba un producto, participaba en una encuesta o tomaba parte en un foro de discusión.

Hace poco he conocido que el Gobierno de los Estados Unidos había encargado a la multinacional Google el archivo escaneado de la Biblioteca Nacional al completo, con sus innumerables textos escritos de un valor incalculable, muchos de ellos lo suficientemente deteriorados o redactados en una escritura tan antigua que los hacen del todo ilegibles.

Teniendo en cuenta que para Google era económicamente inviable la contratación de miles de personas para culminar el Proyecto y, en cualquier caso, esas miles de personas son solo una pequeña muestra de la humanidad, he reflexionado acerca de la trascendencia del criterio y del juicio humano, del insustituible e inagotable razonamiento de la máquina más perfecta que se ha creado: el hombre.

Al parecer, Google llegó a la conclusión de que, si un alto porcentaje de personas configuraban una misma palabra unificando una relación de letras aleatorias y todas esas personas coincidían en esa misma palabra, se acreditaba que dicho término era la respuesta correcta para ese Captcha y la prueba de que una palabra sin sentido aparente tenía un significado concreto, completando así, poco a poco, el encargo realizado a Google.

Esto me lleva a pensar que somos los seres humanos quienes, con nuestra herramienta de trabajo o de ocio más usada, nos convertimos de manera inconsciente e instintiva en mano de obra gratuita y en verdaderos artífices del incremento de los márgenes de beneficios de esas grandes multinacionales al reducir el coste más elevado de cualquier negocio, el personal.

Porque es la mente humana, fuente ilimitada de creatividad, la que sostiene el ‘Negocio Perfecto’ desde cualquier lugar del mundo. Porque somos las personas las que desciframos palabras en forma de Captchas sin significado aparente, pero que forman parte de esos textos escritos ya ilegibles de un valor incalculable. Porque, en esencia, somos las personas quienes culminaremos una verdadera obra de arte, el Patrimonio cultural más preciado de la mayor potencia económica a nivel mundial jamás conocida. Paradójico pero cierto, seremos nosotros quienes contribuiremos a completar el Proyecto encargado por el Gobierno estadounidense a la multinacional Google y, de paso, a enriquecerlos de manera totalmente involuntaria.

En definitiva, con independencia de nuestra nacionalidad, religión, sexo, edad o clase social, todas las personas servimos como mano de obra gratuita en un Negocio Perfecto.

Almudena Oliva

Almudena Oliva

Almudena Oliva ha cursado el Máster Executive en Marketing Digital y Dirección Comercial (MBC)

de la Escuela de NegociosMBA Business School en Las Palmas de Gran Canaria