Los retos educativos del nuevo escenario tecnológico

junio 17, 2011 - 4 comentarios

En los últimos años hemos experimentado grandes cambios tecnológicos que han modificado nuestra manera de acceder a la información. Siendo este el pilar básico de la formación tradicional nos encontramos ante un gran reto en el sector educativo que se suma a los cambios que se están produciendo en el mercado laboral.

Hemos dado un importante paso que nos ha llevado desde «la posesión del conocimiento» hasta «el acceso a la información». Gracias a internet disponemos de una gran base de datos de acceso universal que no necesita ser guardada mentalmente y que, sin embargo, requiere de profesionales con una mente crítica capaz de procesar y localizar aquellos datos realmente útiles.

Universidades y academias deben crear programas de calidad que permitan a los profesionales contar con un buen punto de partida que les permita emitir juicios de valor. Por otro lado los sistemas educativos deben preocuparse por inculcar algo que no podemos crear únicamente con la tecnología: una actitud ante el trabajo.

Además de datos útiles, en la red encontramos información contradictoria, opiniones sin fundamento, juicios interesados… es un sistema tan abierto que puede confundir a muchas personas pues no cumple una labor formativa estructurada.

La formación práctica es más fundamental que nunca y será el gran factor que diferenciará a los profesionales pero tendrá que acompañarse por una mentalidad creativa capaz de generar opiniones evitando la parálisis por análisis que se puede producir ante un exceso de información.

En otras palabras podemos decir que poseer información general no nos agrega tanto valor añadido como antes pues lo que nos define como profesionales es nuestra capacidad de trabajar con ella. No obstante, como hemos comentado, es vital contar con una información fiable y codificada por profesionales (en centros formativos) que nos dé una base sólida sobre la que establecer nuestro juicio.

Los cambios previsibles de este panorama nos pueden llevar a diversos cambios:

* La tecnología aumentará su peso en las decisiones estratégicas de las empresas y se necesitará formación específica para su dominio.

* El sistema educativo deberá fomentar el pensamiento crítico

* La experiencia y el conocimiento práctico ganará valor frente al pensamiento eminentemente teórico

* El acceso a la información será cada vez más importante y universal

* El profesional poseerá tres tipos de conocimiento: uno global de fácil acceso, otro privado correspondiente a la empresa donde se desarrolle profesionalmente y otro personal basado en conocimientos teóricos y prácticos moldeados por los centros educativos y la propia experiencia.

Si a todo esto sumamos los cambios que se están produciendo a nivel europeo que nos llevan hasta la llamada «flexiseguridad laboral» nos encontramos con que la necesidad formativa se extenderá durante todo el ciclo de vida profesional de los trabajadores para poder persistir en un sistema cada vez más competitivo.

La flexiseguridad es un concepto mediante el que se pretende lograr que las empresas puedan ajustar salarios y plantillas a su situación económica real pero evitando que los trabajadores pasen largos periodos en situación de paro asegurando la transición rápida entre empleos. Las políticas para llevarlo a cabo se encuadran en gran parte en el polémico plan «Europa 2020» que ya ha comenzado a implantarse.

Para lograrlo la formación tendrá un papel esencial en la actualización de los trabajadores para asegurar nuestra presencia en un mercado de trabajo cada vez más alejado del sistema inflexible clásico.

La educación siempre será un reto pues comprende la gran responsabilidad que conlleva crear y mantener a grandes profesionales.

Germán Rodríguez Udiz

Colaborador de la MBA Business School