¿Horas extra? A por un nuevo modelo productivo

noviembre 26, 2012 - No hay comentarios

En España se trabajan muchas horas, por encima de la media europea. Según los últimos datos de la Fundación Europea para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo (Eurofound), los españoles pasan en el trabajo unas 1.720 horas al año. Eso supone 26 horas más que en Gran Bretaña, 41 más que los  italianos y 65 más que en Alemania.  Sin embargo, no por ello España es un país más productivo. Las horas extras tampoco son la solución.

Cada semana, los trabajadores españoles realizan dos millones y medio de horas extraordinarias sin remunerar por parte de las empresas, que se convertirían en más de 70.000 jornadas completas de 35 horas. Es decir, el equivalente a más de 70.000 puestos de trabajo a tiempo completo. Además, durante los últimos años el número de horas extra totales ha permanecido estable mientras que las horas no remuneradas han ido aumentando. Es la consecuencia directa de la crisis.

Son tiempos de apretarse el cinturón, por lo que resulta habitual pedir a los trabajadores un “esfuerzo extra” en horas de trabajo para ser más competitivos. Pero atención, porque las horas extra que pierden su condición de extraordinarias, esto es, que se convierten en cotidianas, pueden afectar negativamente a toda la cadena productiva.

Antes de plantear la opción de extender la jornada laboral, es recomendable analizar adecuadamente todas las variables. En muchas ocasiones, puede mejorarse la productividad por medios tecnológicos o reformulando horarios, funciones y tareas para que no sea necesario dedicar 12 horas a producir algo que, con otro procedimiento, a lo mejor llevaría la mitad de esfuerzo en tiempo y personal.

Finalmente, si es necesario el establecimiento de horas extras, siempre conviene establecer que se trata de un ejercicio voluntario, cuya negativa no conllevará represalias por parte de la empresa. Además, hay que delimitarlas en horas y turnos para evitar la sobrecarga de los voluntarios, y por supuesto, remunerarlas de algún modo negociado con los trabajadores en forma de regalos, de pluses (pagaderos ad futurem,  si la empresa no va bien en ese momento) o, el método más aceptado por todas las partes, en forma de tiempo libre una vez haya pasado la demanda extraordinaria de trabajo.

Veamos unos conceptos básicos:

* Es hora extraordinaria cada hora de trabajo que se realice sobre la duración máxima de la jornada normal

*Su prestación es voluntaria- Se debe abonar económicamente o compensar con descanso igual o superior al tiempo extra trabajado, dentro de los cuatro meses siguientes a su realización

* El número máximo de horas extraordinarias al año es de 80 por trabajador.

Es tarea de los mandos intermedios garantizar que se cumpla estrictamente el horario laboral, además de favorecer una cultura del equilibrio y establecer un cambio de conducta en los empleados:  pasar 12 horas en la oficina no te hace mejor trabajador sino todo lo contrario, debido al efecto que genera en el medio plazo el cansancio y la desmotivación  en alguien a quien no se le ha gestionado bien el tiempo de descanso. El reto, pues, consistirá en aprender y aplicar técnicas de eficiencia y productividad para que las horas trabajadas cundan más sin necesidad de pasar más tiempo en el lugar de trabajo.

Más allá de la productividad, y poniendo el acento en la conciliación laboral y familiar, este jueves 29 de noviembre se publica el nuevo informe de Eurofound sobre la calidad de vida de los europeos. Estaremos atentos a los resultados.