Deep Blue vs. Kasparov: éxitos y fracasos de una estrategia

octubre 31, 2013 - No hay comentarios

La exposición de determinada materia en una clase ofrece la oportunidad de conocer y reflexionar sobre diferentes episodios de la historia reciente con casos prácticos que permiten afianzar lo aprendido y sirven, tangencialmente, para multiplicar los conocimientos de cultura general.

El profesor de Dirección Estratégica en el Máster Executive de MBA Business School, D. José Cerezo, recordó hace unos días en clase el famoso caso del duelo ajedrecístico en 1996 y 1997 entre el entonces campeón del mundo de este deporte, Gary Kasparov, y un superordenador desarrollado por IBM al que llamaron Deep Blue.

Sobre este enfrentamiento hay nutrida documentación en internet.

El encuentro tenía el evidente atractivo mediático del combate entre hombre y máquina, pero también era un homenaje a las batallas simbólicas de la antigua Guerra Fría y, lo que tal vez sea más importante, supuso un choque de fuerzas entre el genio individual representado por Kasparov frente al esfuerzo colectivo por parte de quienes programaban la máquina. Obviando el mensaje destinado al gran público, no hay que olvidar que se trataba en definitiva de un enfrentamiento de humanos contra humanos, dado que la máquina -cualquier máquina- no es sino el resultado del trabajo de un equipo de ingenieros y programadores. Paradoja curiosa que el profesor Cerezo tuvo a bien compartir con el resto de la clase: el enviado de la antigua URSS representaba el genio individual, en franca oposición a la colmena soviética, y el emisario de EEUU fue el representante de la suma de conocimientos colectivos que había creado y programado a Deep Blue. Así es la vida llevada a la práctica: contradictoria en el campo simbólico.

Por supuesto, se trataba también de una excelente campaña de marketing por parte de la compañía IBM, independientemente del resultado de la contienda. Pero eso sería materia para otro post. Lo importante aquí será glosar los diferentes resultados de los encuentros entre el hombre y la máquina, y algunas de las enseñanzas y reflexiones que se pueden deducir de los mismos.

En este primer duelo, celebrado en Filadelfia en 1996, Kasparov venció al superordenador por 4-2. El ser humano ganaba a la máquina, el genio podía con todo. Deep Blue calculaba a velocidades infinitesimales, pero no tenía intuición. Los medios de comunicación de todo el mundo se hicieron eco de la noticia.

No tardó mucho el equipo de IBM en solicitar la revancha, que tuvo lugar al año siguiente. En este segundo encuentro frente a una máquina mejorada, Gary Kasparov no pudo con Deep Blue, que había sido rebautizada como Deeper Blue. Se evidenciaba así la fuerza del pensamiento colectivo frente al genio individual, luego representado con todo su potencial en el desarrollo del software libre o en proyectos de conocimiento compartido, como Wikipedia.

Pero la victoria de Deep Blue también reflejaba la pujanza real de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial, capaz de resolver problemas complejos que iban más allá de la suma y reordenación de cantidades astronómicas de datos. Es decir, una máquina había sido capaz de interpretar un contexto y hasta de generar -y prever- patrones variables de juego. Un nuevo mundo cibernético se abría paso y reclamaba su espacio de reconocimiento mediático y social.

El profesor José Cerezo, en el transcurso de la clase de Dirección Estratégica.

El profesor José Cerezo, en el transcurso de la clase de Dirección Estratégica.

El profesor Cerezo aprovechó la exposición de este caso en el Máster para sacar provechosas conclusiones, como la importancia de conocer el contexto, interpretar patrones y adelantarse al movimiento del contrario a la hora de definir una estrategia empresarial. Valgan estos casos como momentos de distensión tras los contenidos teóricos y, también, como base para el inicio de debates y reflexiones entre los asistentes al Máster Executive de MBA Business School.

Pero aun hay más. En octubre de 2012, salió a la luz una de las muchas informaciones complementarias sobre este mítico encuentro entre hombre y máquina en la que se aseguraba que el factor determinante para la victoria final de Deep(er) Blue en la última partida fue precisamente un posible fallo técnico. Al parecer, la máquina quedó bloqueada en una partida anterior, en la que el campeón del mundo había resultado vencedor, y no supo resolver una operación relativamente sencilla. Esto hizo que Kasparov se confiara y creyese que las tenía todas consigo en la partida definitiva. De ser como se cuenta, obviamente el ruso se habría equivocado al juzgar a la baja las capacidades de su adversario, contando precisamente con que se trataba de una máquina, muy rápida y con gran capacidad de procesamiento pero máquina al fin y al cabo, y por tanto incapaz de intuir y organizar patrones de conducta. Episodio este que, independientemente de que sea cierto, da lugar a nuevas e interesantes reflexiones:

– En estrategia, podemos hacer como hizo involuntariamente Deep Blue: no mostrar nuestra capacidad real. En el mundo empresarial, como en el ajedrez o el póker, a veces puede resultar conveniente dar un paso atrás (o al menos dar esa sensación) para saltar luego dos hacia adelante.

– Un juicio de valor erróneo, o fundamentado en razones inexactas, puede determinar el éxito o el fracaso de una excelente estrategia.

Para el resto de reflexiones, lo mejor es disfrutar en directo de una clase presencial de José Cerezo en MBA Business School.